domingo 11 de mayo de 2008

¡Nooo!, por favor.

Tengo esta idea que necesito sacar. A cada momento me llama, pide que la deje salir, que la haga manifiesta, pero es solo un dialogo conmigo, quiere que la grite frenéticamente. Pienso que es lo que haré. Entonces pienso: “¿por qué voy a sacar eso?”, ya que sacar aquella cosa, esa idea, si de hecho le podemos llamar, sería lo peor que he hecho en mi vida. En dado caso Hitler sería una buena persona por haber matado a tantos judíos, en cambio yo sería el ser más horrendo, ni siquiera tendría lugar en el infierno, ese es un lugar hermoso para mí, pero ya que no puedo obtener la nada (eso sería mi cielo). Se que mi castigo será la vida eterna, el no ser olvidado. El simple hecho de pensar que estaré más cerca de convertirme en un escritor convencional, Dios Santo de las Alturas que absolutamente NO creo en ti, líbrame sobre todo de este mal. De igual manera se que terminaré escribiéndolo, será algo como “Mi primer viaje a EUA” (que feo nombre, me dan ganas de cambiárselo), leer a Clarice y Kundera te convierte en un sentimentalista pervertido.

Nota superextra y fuera de sentido con este post: Tengo una teoría que toda la literatura tiene una interpretación sexual. (Trabajo en ella.)