sábado, 8 de septiembre de 2007

El eterno infeliz

El hombre siempre es infeliz. Este nunca podrá estar contento. Siempre ansia más, el hombre es voraz. Tiene un enorme apetito, uno imparable. Cada vez que alguien alcanza un logro, tiene un súbito y expedito momento de felicidad. Luego en la mente de este triunfador llega un deseo de algo más, de superar o de obtener aun más. El hombre es un ser vicioso y jamás esta satisfecho. Su deseo de modernidad, aunque yo mas bien lo llamo deformidad, el hombre cambia todo para que se adapte a el, para ser feliz, pero finalmente jamás es feliz. Todo lo que transformo fue inútil ya que su principal deseo fue ser feliz y mediante el cambio no lo logro. El hombre trata y trata de remediar ese vacío que le produce la infelicidad, odia el descontento, por eso constantemente se odia a si mismo. No se tolera, no se soporta, pero también es el ser mas tolerante del mundo, se soporta a si mismo. Una constante búsqueda es lo que es la vida del hombre. A este le preocupa llegar a la muerte y no haber sido feliz, es por eso que se aferra a la vida, porque jamás conocerá lo que es ser realmente feliz.

El hombre no puede ser feliz por siempre, eso es imposible, ningún humano lo puede lograr. Tiene que haber momentos en su vida en los cuales sufra, en los cuales llore, en los cuales se enoje.

Aquel hombre que no desee podrá llegar a ser feliz. Claro esta que lo anterior es imposible, todo mundo desea. Hasta aquellos que desean no desear, porque eso es un deseo. Solo el ser que se encuentra en apuros y que ve terminada su existencia puede dejar de desear, porque sabe que ya no tiene tiempo para hacerlo. Pierde todas sus esperanzas, eso es a lo que uno le pasa cuando sabe que va a morir, que su hora ha llegado. Es entonces cuando llega el momento de que ese hombre acepte la realidad, que no podrá ser feliz y se da cuenta que la felicidad es inalcanzable, que su razón no tiene sentido.

La infelicidad es un punto constante en el hombre que se entremezcla con otros sentimientos para formar el estado en el que se encuentra.

Los momentos de felicidad son opacados y borrados por nuestra caprichosa y envidiosa memoria, pero aquellos tan vividos, tan hermoso para nosotros son a los que alguien mas se aferra, aunque poco a poco, el descontento los elimina.

La infelicidad se apodera de nosotros, es la que nos dice como debemos de actuar. Siempre a un cambio racional, no tan razonable que no produce nada. Cada movimiento que el humano produce es absurdo no tiene sentido, no desemboca jamás a su principal deseo: el ser feliz.

Siempre que el humano ve a alguien feliz, tiene tanta envidia que desea quitarle esa felicidad que este no tiene. Entonces desea tomar aquellos que hace feliz al otro y finalmente se da cuenta que a el, no lo hace.

El hombre hace cosas increíbles para alcanzar la felicidad, pero todas son vanas e innecesarias, son solo el reflejo del hambre voraz de este. Cosas increíbles para un objetivo inalcanzable.

La felicidad es un proceso, la infelicidad un estado. Cuando uno se halla feliz, es que se encuentra con el escalón final de toda la escalera, pero luego este punto se termina cuando la persona se da cuenta que tiene mucho por seguir.

La felicidad es la búsqueda de la constante perfección. Ser perfecto es imposible, así que feliz también.

La infelicidad es lo que hace al hombre humano, es lo que lo hace sentir, lo que lo hace tener una esperanza.

Para la infelicidad no existe cura ni remedio, pero es lo que ha llevado a los humanos hasta el punto que nos encontramos. Nos hace unirnos y formar grupos, esta es una manera de poder sobrepasar esta angustia. Creo que la única manera de perder este estado es con la muerte, y aun así tengo mis dudas.